
Todo terminó a la una de la madrugada del 24 de marzo de 1976. O todo comenzaba. Asumía el control del país una Junta de Comandantes en Jefe integrada por el teniente general Jorge Rafael Videla, el almirante Emilio Eduardo Massera y el brigadier Orlando Agosti. “Control del país” significó, entre otras cosas, disolución de los partidos políticos y del Congreso, anulación de la libertad de prensa y expresión, reemplazo de la Corte Suprema de Justicia, supresión de toda actividad política y sindical, entrega económica. Y, fundamentalmente, muerte. Comenzaba el mayor genocidio de la historia nacional. El terrorismo de Estado ocupaba los sillones. El plan de exterminio estaba en marcha.

No puedo evitar pensar que yo ahora no estaría acá. No puedo evitar pensar que mis viejos podrían estar en esas listas de los que no están. Que mi abuela podría ser de plaza de Mayo. Que mi hermano no sería mi hermano. Que algún apropiador lo tendría desde recién nacido. Que se les nigue el derecho de identidad a tantos.
Punto final, indultos y obediencia debida.
30 mil desaparecidos. 30 mil personas. 30 mil hombres y mujeres. Hombres y mujeres. De alguna forma cada uno somos un poco de ellos mientras la memoria nos enseñe.
Desde este espacio, mi humilde homenaje a:
Los 30.000 desaparecidos
Los 15.000 fusilados
Los 800.000 exiliados
Los 20.000 presos
Los 900 desaparecidos por
"Todo esta guardado en la memoria
arma de la vida y de la historia"
NUNCA MAS

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